Por qué todas las marcas se ven iguales hoy: la crisis de la aspiracionalidad en la moda — Melt

Daniela Agudelo Correa

Daniela Agudelo Correa
Directora de Comunicación y estrategia digital · Melt

Por qué todas las marcas se ven IGUALES hoy

La crisis de la «aspiracionalidad» en la moda

Durante décadas, la moda vendió una promesa muy clara: la de ser alguien más. La aspiracionalidad (ese impulso de comprar para acercarnos a una versión idealizada de nosotros mismos) fue el motor de las grandes marcas. Había un ideal que se veía lejos, brillante y casi inalcanzable, y comprar era la forma de acercarse un poco. El problema es que hoy esa promesa se está quedando sin rostro. Abra Instagram, entre a cualquier tienda en línea o camine por un centro comercial: las marcas se parecen cada vez más entre sí.

A este fenómeno se le conoce como bland branding o blandscaping: la tendencia a construir identidades de marca tan limpias, tan neutras y tan seguras que terminan siendo intercambiables. Se reconoce rápido.

Logos sin carácter
Tipografías sans-serif, redondeadas y casi idénticas entre una marca y otra.
Paletas apagadas
Beige, blanco roto y gris. Colores que no estorban, pero tampoco se recuerdan.
Fotografía estéril
Luz suave, fondos limpios y nada que incomode. Impecable y olvidable.

Es una estética que no ofende a nadie, y precisamente por eso no enamora a nadie.

Un caso lo muestra bien. En 2018, Burberry cambió el caballero ecuestre que lo identificaba desde 1999 por un logo sans-serif diseñado por Peter Saville, el mismo gesto que hicieron muchas casas históricas de lujo en esos años. En febrero de 2023, con Daniel Lee como nuevo director creativo, la marca dio marcha atrás y recuperó el caballero y una tipografía con serifas. Ojo: el problema no es la sans-serif en sí. Es el uso masivo de un mismo puñado de tipografías, que vuelve idénticas a marcas que deberían sentirse distintas.

1999
El caballero ecuestre
Burberry se identifica con su emblema histórico.
2018
Logo sans-serif
Un nuevo logo de Peter Saville reemplaza al caballero.
2023
Marcha atrás
Con Daniel Lee, regresa el caballero y una tipografía con serifas.

¿Por qué pasó esto?

Hay dos razones principales, y ninguna tiene que ver con falta de talento.

La comodidad técnica
Vivimos en el celular, y los logos simples cargan más rápido, se ven bien en una pantalla diminuta y funcionan igual en un ícono de aplicación que en una bolsa. Se diseña para el píxel antes que para la emoción.
El miedo al riesgo
Cuando las decisiones creativas se validan con pruebas A/B y métricas de clic, la opción que «funciona» casi siempre es la más conocida, la que ya vimos mil veces. Cada prueba empuja un poco más hacia el centro.

Y al final todas las marcas llegan al mismo lugar.

«Una startup de colchones, una de vitaminas y una de ropa premium parecen clones de la misma empresa.»

Y en moda eso es grave: un sector que vive de la diferencia, de la identidad y del deseo no puede darse el lujo de parecerse a todo el mundo. Si la persona consumidora no distingue una marca de otra, la única variable que queda para decidir es el precio.

La nueva vanguardia: imperfección y disrupción

La buena noticia es que el cansancio ya se nota, y algunas marcas se están moviendo en la dirección contraria. Vemos tres estrategias que funcionan.

De la perfección inalcanzable a la hiperrealidad

La primera es abandonar el ideal que nadie puede alcanzar y mostrar lo real. SKIMS, la firma de ropa moldeadora de Kim Kardashian, construyó su propuesta sobre una gama amplia de tallas y tonos nude pensados para distintos cuerpos y pieles. Glossier hizo algo parecido en belleza: pidió a la gente mostrar su propia piel, con sus texturas, en lugar de esconderla. La diversidad de cuerpos sin retoque cambia por completo la relación con la marca. Ya no se vende «así debería verse usted», sino algo más poderoso: el orgullo de habitar la propia identidad.

Una aclaración honesta: la identidad visual de SKIMS sigue siendo muy minimalista y neutra. Su diferencia no está en la estética del logo, sino en a quién representa y cómo lo muestra. Es una buena lección: se puede ser sobrio y aun así tener posición.

Se puede ser sobrio y aun así tener posición.

El auge del feísmo y el lujo disruptivo

La segunda estrategia va en la dirección opuesta, pero parte de la misma idea: dejar de ser perfecto. Se llama feísmo, o ugly chic, y su mejor ejemplo es Balenciaga bajo la dirección de Demna Gvasalia, junto con casas como Marni. Balenciaga vendió unos tenis de aspecto voluminoso y torpe que arrancaron la moda de las «zapatillas feas». Lanzó una bolsa que imitaba la icónica bolsa azul de IKEA por más de dos mil dólares. Y en 2022 sacó una edición limitada de sus Paris Sneakers «completamente destruidos»: zapatos intencionalmente rotos, sucios y desgastados.

Tenis «feos»
Un diseño voluminoso y torpe que inició la moda de las zapatillas feas.
Bolsa tipo IKEA
Una réplica de la bolsa azul de IKEA por más de 2.000 dólares.
Paris Sneakers destruidos
100 pares, a 1.850 dólares cada uno, deliberadamente desgastados (2022).

Fácil burlarse, pero el mensaje es otro. Cuando todo se ve limpio y correcto, lo feo se vuelve una declaración: quien lo usa no compra un objeto bonito, compra una postura. La aspiración se mueve de lo visual a lo intelectual. Ya no se trata de «me veo como el ideal», sino de «entiendo el chiste, la referencia y la crítica». No es casual que la apuesta lo haya llevado lejos: en 2025 Demna fue nombrado director creativo de Gucci.

Del estatus social al estatus cultural

La tercera estrategia es quizás la más interesante para marcas que no son de lujo. El caso lo representa Telfar, la marca neoyorquina cuyo bolso de compras en cuero vegano se volvió uno de los objetos más deseados de los últimos años. Su lema lo dice todo:

«Not for you — for everyone»: no es para ti, es para todos.

Ofrece un precio accesible frente al lujo tradicional y una comunidad de creativos y minorías urbanas que lo sentía propio mucho antes de que fuera tendencia.

Vale precisar algo. La marca no se construyó sobre la escasez artificial. En 2020 creó su Bag Security Program, un sistema de preventa abierta durante un día, justamente para que cualquier persona pudiera conseguir el bolso sin pasar por revendedores. La demanda superaba la oferta, pero la respuesta de Telfar fue democratizar el acceso, no cerrarlo. Es una aspiración distinta: el estatus ya no se compra con dinero, se gana compartiendo un propósito cultural.

Estrategia Caso Qué cambia
Hiperrealidad SKIMS, Glossier De la perfección inalcanzable al orgullo de la propia identidad.
Feísmo Balenciaga, Marni La aspiración pasa de lo visual a lo intelectual.
Estatus cultural Telfar Del estatus social al propósito compartido.

Un llamado a la incomodidad creativa

Si todas las marcas piden la misma validación a los mismos algoritmos, todas van a llegar al mismo resultado. Ese «refugio seguro» que ofrece el diseño neutro es cómodo, pero es también una trampa: se gana en eficiencia y se pierde en memoria. Y en moda, lo que no se recuerda no se compra dos veces.

Esto no significa que toda marca deba romper las reglas ni sacar unos tenis destruidos. Significa recordar que la moda no es una hoja de cálculo: es arte, identidad y rebelión. Los datos sirven para optimizar, pero no para decidir quién es una marca. Esa decisión es creativa, y es incómoda.

En un mercado saturado de propuestas parecidas, la verdadera y más escasa aspiración es la de ser irrepetible.

¿Crees que el bland branding mató la creatividad o crees que este diseño simple es necesario en el mundo digital?

Daniela Agudelo Correa · Directora de Comunicación y estrategia digital · Melt
Fuentes: Dezeen y Design Week, sobre el cambio de logo de Burberry (2018 y 2023) · Complex, sobre los Balenciaga Paris Sneakers (2022) · Runway Magazine, sobre el nombramiento de Demna en Gucci (2025) · Mr Mag, sobre Balenciaga y la bolsa tipo IKEA · Reuters, sobre SKIMS · Telfar, Bag Security Program (2020).

Dejar de parecerse a todas empieza por la voz

Una marca irrepetible no se logra con un logo nuevo: se construye desde su ADN, su personalidad y la forma en que habla. En el Manual de Lenguaje y Comunicación Digital trabajamos contigo durante cuatro semanas, con cuatro sesiones personalizadas por Zoom, para definir pilares, tono, voz y cuadrantes de contenido, y entregarte una estrategia de comunicación hecha a la medida de tu marca. Se empieza con una reunión de diagnóstico.

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