Demna Gvasalia, Director Creativo de Balenciaga desde octubre de 2015, y Cédric Charbit, presidentes y director ejecutivo de la firma, han decidido salir públicamente a pedir disculpas y a asumir sus responsabilidades, sumado al desistimiento de seguir adelante con cualquier litigio interpuesto contra terceros por el desarrollo de las distintas imágenes promocionales.
Como consecuencia de las polémicas imágenes, varios distribuidores han retirado los artículos de Balenciaga de distintos puntos de venta, sumado a lo anterior la embajadora de la propia casa, Kim Kardashian, quien públicamente ha asegurado que se encuentra “reevaluando” su relación con la firma hasta observar en qué medida y en qué grado desde su dirección se deciden a dar respuesta a la polémica.
Demna afirmó:
“Quiero disculparme personalmente por la elección artística errónea del concepto para la campaña de regalos con niños, y asumo mi responsabilidad”, puesto que “no era apropiado que los niños promocionaran objetos que no tenían nada que ver con ellos”, indica el diseñador en su comunicado. “Por mucho que a veces me gusta provocar una reflexión a través de mi trabajo, NUNCA tendría la intención de hacer a través de un tema tan terrible como el de un abuso infantil”. Al tiempo que confiesa que “necesito aprender, escuchar e involucrarme con las organizaciones que trabajan por la protección infantil, para saber cómo puedo contribuir y ayudar en este terrible asunto”.
Algo que debemos analizar de esta situación es que en marketing y publicidad, nada es accidental y hay una delgada línea entre ser una marca disruptiva y ser una marca desesperada por llamar la atención a toda costa. Las marcas son el activo intangible más valioso de nuestras empresas, debemos cuidar cada detalle, desde como la presentamos al mundo, lo que decimos y lo que representamos, ser coherentes con nuestros valores, de lo contrario podemos atentar contra nuestra reputación y perder credibilidad